Hoy me siento miserable. Decaído. Con una angustia desconocida. Me duele el estómago, ahí, bien en la boca del mismo, una puntada que me deja sin habla. Me falta el aire y estoy como perdido, sentado, mirando la televisión pero sin mirarla, como con la vista perdida en ella, pero sin prestarle mucha atención.
El tiempo pasa, pero no lo suficientemente rápido como para pensar que hace unos minutos estaba peor. La aguja de los minutos se mueve como si fuera la de las horas, este tiempo es eterno.
Ella ya no está. Hace unos días se llevó sus últimos recuerdos de un tiempo que pasamos juntos. Tirano tiempo, por cierto, que allí, cuando uno mejor está, pasa velozmente, incontrolable.
En mi cabeza da vueltas una pregunta, quizás retórica: -¿Será amor?. (más…)














