La Depresión del Payaso

abril 7, 2009

Amor de escuela

Hoy me acordé de ella. No se si será por el día de lluvia que pasó, o por el olor a jazmín de la plaza, pero volvieron esos recuerdos de amores de escuela. Aquellos que nos enseñan nuestras primeras vergüenzas, a dar pasos gigantes para avanzar pocos metros, que nos abren nuestras primeras heridas y nos dan una primer idea de lo que es un duelo.

Tan nítido como sus ojos al mirarme fueron esos recuerdos, que terminé confundido, en una especie de realidad y sueño, vivencia y recuerdo. Hasta creí oir su voz diciéndome: -ahí voy, aguantame.

Yo la solía esperar en la casa de enfrente a su escuela. Esas casas de patio frontal con un muro bajo, comunmente usado de banquillo por los estudiantes, con un respaldo de ligustros prolijamente cortados por su dueña: La querida “Chola”. En aquel entonces yo ya fumaba, y ella solía salir a los gritos: -no me ensucies el jardín -acompañandolos con un cenicero hecho por su sobrino.

Yo sabía que al terminar mi cigarrillo, sonaría el timbre y al fin la vería a ella.
Era una rutina, como el despertarse para ir al colegio o lavarse los dientes antes de dormir.
Apoyaba la colilla del cigarrillo en el cenicero y podía escuchar el sonido rajante de timbre de colegio.

Y ahí estaba ella, masticando chicle con la boca abierta y con la pollera del colegio recortada unos pocos centímetros.
Ella, ni sabía que yo existía. Ni me veía ahí parado, mirandola. Imaginando tenerla de la mano en ese instantante.
Pasado 5 ó 10 minutos, no lo sé (eran para mi eternos esos momentos), llegaba él. El dueño de la chapa de “novio” para tomarla de la mano y llevársela de mi vista quedándome yo sentado, una vez más, espectando su ida.

Por un año habré hecho esta rutina de propio maltrato. Hasta la mañana del 7 de abril.
Ese día, llovía a cántaros. Chola no salió a retarme por mis colillas de cigarrillo ni trajo el cenicero. Esta vez, sonó el timbre cuando yo fumaba recién la mitad de mi vicio. Al aparecer ella, por primera vez clavó su mirada en mi. Después de unos segundos, la quitó al ser llamada por una amiga. En ese instante, pude saber que este día ya no sería igual a ninguno otro.
Yo no podía creer verla avergonzada, casi colorada de haberme visto.
Pensé, ideé, planifiqué mil y un formas de encararla. De decirle que era yo quien aguardaba por ella todas las mañanas.
En medio de mis planificaciones, pude ver su acercamiento. Nervios y transpiración acompañaron una quemadura de dedos por inhalar demasiado fuerte lo último del cigarrillo.

-Hola -dijo mirando para ambos lados, como cuidándose de ser vista.
-Hola -respondí en voz alta, mientras por mi cabeza rondaban frases robadas de alguna película, poema o canción.

Pude imaginar que cruzaría para decirme que no era la primera vez que me veía, que su novio la había dejado, que estaba enamorada de mi. ¡Tantas cosas!.
¡Qué equivocado estaba al oírla pedirme un cigarrillo para irse con sus amigas nuevamente!.
Mojado, herido y abandonado pude verla una vez más, y por última, irse contenta de la mano de su novio pero en esta oportunidad, con un cigarrillo mío en la mano.
Aún hoy, a veces pienso que al irse, ella se dió vuelta para saludarme. Nunca lo sabré, ya que me escapé en dirección contraria pateando mi vergüenza, abrazado a una nueva amiga que conocí ese día: Tristeza.

Aioz.-

5 comentarios »

  1. Información Bitacoras.com…

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    Trackback by Bitacoras.com — abril 7, 2009 @ 03:02

  2. en el feibu’ me aparecio el amor de mi vida de la secundaria, y de mi infancia, imaginate años luz atras claro, pero fue re loco, y lei esto y me di cuenta qe todo tiene qe ver con todo¿?

    no se estaba chusmeando, sabes que a veces paso y leo, hoy te dijo la huella!

    abrazo para tí!

    Comentario by caaaaris! — abril 26, 2009 @ 17:54

  3. hh.. good one )

    Comentario by black incest stories — julio 19, 2009 @ 10:16

  4. muy linda la historia, hay veces que las cosas tienen que ser de una manera y uno haga lo que haga las cosas se acomodan solas a como tenian que ser

    Comentario by posicionamiento web — septiembre 22, 2009 @ 03:28

  5. lo que yo queria, gracias

    Comentario by Jalobali-online — marzo 10, 2010 @ 18:22

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