Hoy salí a correr, no por necesidad, ni por costumbre, mucho menos por ganar resistencia física o bajar unos kilos. No. La idea es escapar. Escapar a tu recuerdo. Escapar a la continua lucha en mi cama de aquellos momentos que me son difíciles de olvidar, y aún duelen dejándome la respiración entrecortada de tan sólo pensar en tu mirada, en tu voz, en tu imagen recostada diciéndome “soy feliz”. En definitiva, me lastima el hecho de pensar simplemente en vos.
Cada paso que doy, golpea al piso como mis lágrimas a mi almohada, en esas noches que, acompañado por un silencio criminal, imagino que estás ahí, a mi lado, el lado izquierdo que tanto te gustaba de la cama.
En cada uno de esos pasos, intento olvidar tu cara, cerrando los ojos, con esfuerzo. El viento me golpea y me dieten la marcha… Aunque pensándolo bien, no se si es el viento o mis deseos, mis deseos de no continuar este castigo llamado olvido.
Y me doy cuenta que es inevitable borrarte de mi memoria, porque mientras más intento olivdarte me vienen muchos recuerdos, algunos lejanos y olvidados ya, y termino siendo el único imbécil que corre lentamente con los ojos cargados de lágrimas, dando lástima, dándome lástima.
Ya no sé cómo hacerlo, ya no encuentro solución a tu recuerdo. Me resulta inevitable olvidarte, y eso hace que cada día duela más. (más…)














